INGREDIENTES
750 cl de aguardiente seco
200 gramos de haba de café
600 gramos de azúcar aproximadamente
1.200 cl de agua aproximadamente
Canela en rama al gusto
ELABORACIÓN.
Machacamos a groso modo los granos de café en el almirez o
en un mortero. Echamos el café roto, en
un recipiente adecuado, como un bol, un barreño de plástico o algo parecido. A
continuación ponemos el aguardiente seco y la canela que, a mí personalmente me
gusta poner solo un trocito, hay quien pone más cantidad, pero tú pon a tu gusto.
Tapamos con plástico transparente y dejamos macerar 48 horas. Transcurrido el
tiempo de maceración, sobre otro recipiente adecuado para albergar el
aguardiente y el agua, colaremos la mezcla con un escurridor de tela,
reservando. Ponemos el agua al fuego y, cuando empiece a hervir echaremos el azúcar
hasta que se diluya. Una vez disuelto el azúcar en el agua, la volcaremos sobre
la mezcla del aguardiente que teníamos reservada. Dejamos enfriar bien, para
después embotellar la mistela, preferible en vidrio.
Hay quien hace esta mistela con café hecho en la cafetera y, también los hay, que ponen por una medida de aguardiente, dos medidas de agua,
saliendo más liviana de alcohol la mistela. Por ejemplo, 1 litro de aguardiente,
por 2 litros de agua. A mí me gusta cómo te la muestro en la receta. Pasa lo
mismo con el azúcar, la medida correcta es la misma cantidad de alcohol, que de
azúcar. Yo la prefiero con menos dulzor, tú hazla a tu gusto, pero no olvides
el equilibro en los ingredientes, o de lo contrario, te saldrá, o muy dulce, o
muy aguachada, o con mucho alcohol.
Ahora que se acercan las navidades, la costumbre que siempre
hubo en mi pueblo entre otras elaboraciones, es preparar las mistelas y
licores. He querido empezar por la mistela de café, pero vendrán más mistelas.
Recuerdo cuando antiguamente se pedía el aguinaldo por las casas cantando
villancicos con aquellas noches serranas, tan gélidas pero ya nos calentaba las
mistelas que había varias, era la bebida
más común de aquellas noches tan entrañables. Hoy día ya nada es igual, ¿No creéis?
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